En febrero de 2024, el colectivo Reciclando Dunas llevaba casi cinco años trabajando en la recuperación de la franja costera de Sisal. La Jornada Maya informó que sus integrantes, egresados de la UNAM, habían reforestado más de media hectárea y trasplantado más de dos mil plantas.
El proyecto había comenzado como un trabajo de conclusión de estudios y continuó con la incorporación de voluntarios. Su estrategia combinaba la restauración del terreno con actividades dirigidas a habitantes, trabajadores de palapas, restaurantes y prestadores turísticos. También desarrollaba un programa para estudiantes de primaria junto con la asociación Mujeres, Niñas y Biodiversidad.
Una parte central consistía en evitar que los accesos particulares a la playa fragmentaran las dunas. El grupo dialogaba con propietarios para respetar las entradas oficiales y con palaperos para mantener libre ese espacio. Después de delimitar las áreas, recurría al trasplante de vegetación o vigilaba su recuperación natural, buscando conservar la protección costera que ofrece este ecosistema.



