La participación de colectivos locales dio lugar a un Comité de Vigilancia Ambiental Participativa en Celestún. Su instalación se realizó el 19 de febrero de 2026 en la Palapa del Refugio, con unas cincuenta personas, según el reporte de La Jornada Maya publicado una semana después.
La iniciativa respondió a una solicitud ciudadana impulsada particularmente por Guardianas del Mar. También participaron prestadores de servicios turísticos, cooperativas y agrupaciones vinculadas al cuidado de manglares y playas. En la reunión se eligió a la presidenta y se integró la mesa directiva; la acreditación individual de vigilantes quedó pendiente para una etapa posterior.
Entre los acuerdos figuraron el seguimiento de peticiones y denuncias por parte de Profepa, capacitación sobre residuos sólidos y atención a la regularización de un depósito de desechos de embarcaciones. La publicación consignó estos compromisos como pasos siguientes. Este archivo no presupone que todos se hayan cumplido: documenta la constitución del comité y la agenda que sus participantes definieron entonces.



